viernes, 18 de marzo de 2016

~Noticias 2.1~

Zenos se abrió paso entre las puertas de la taberna, acercándose a Philonikos y éste a él.
Zenos: ¡Philo! - exclamó, levantándolo del suelo de un abrazo.
Philo y Zenos siempre han sido buenos amigos. Hasta donde sé, solían jugar mucho de pequeños. No tienen la misma edad pero la diferencia es pequeña, diría que un par de años, aproximadamente.
Hallie me dio una pequeña patada e hizo un gesto hacia Zenos.
Se la devolví.
Gritó un bajo "auch" y me lanzó una mirada. Iba a arrepentirme de eso. Unos segundos más tarde ya estaba gritándole a Zenos que se acercara.
Hallie, cómo te odio.
Hallie: ¡Zenos! - dijo, toda animada - ¿Qué tal el viaje, todo bien? Siéntate, aquí, al lado de Pyrena.

Hallie, cómo te odio.
Siguiendo el dedo de Hallie, se sentó en una silla entre nosotras, a mi derecha, y comenzó a contarnos lo que había vivido esos dos días en la mar.

Zenos: Habíamos salido en busca de aquas* para el elemental. Sólo se encuentran a cierta profundidad, en cierto sitio, y sólo ciertas personas entrenadas exclusivamente para ello pueden recogerlas. Nuestros aquas los encontramos bajo una pequeña isla a medio día de aquí en dirección noreste,..

Siguió contándonos durante un par de horas, era fascinante. A pesar de dedicarme a la magia, hay tantas cosas que ignoro...
Al terminar la charla, nos dirigimos los tres juntos a fuera, tras despedirnos de Philo. Zenos nos acompañó a casa, nos despedimos con un abrazo.
Ya en nuestro pequeño hogar, Hallie y yo hicimos nuestras cosas rutinarias. Cogí el libro que había dejado a medio leer esta mañana, decidida a terminar el siguiente tema (era un libro de magia de fuego). Hallie, mientras tanto, se dedicaba a juguetear con sus poderes en la cocina. Ella es una maga de agua y le encanta hacer pequeñas formas con esta. Un pequeño teatro por así decirlo. Aún está muy verde, pero logrará hacer esculturas muy buenas si se sigue esforzando. Últimamente se dedicaba a intentar hacerlas bailar. 
Puso una música de baile que podía escuchar desde el salón y no me pude resistir a echar un ojo a su actuación. Había una especie de chica con un tutú... O eso me parecía, dando vueltas. 
Con el paso del tiempo, el sueño empezó a ganarme la partida. Avisé a Hallie, que casi derrama sus creaciones. Pobre, demasiada concentración. Lo siento. 
Me dirigí a mi habitación y al arroparme en mi cama, caí rendida ante mis sueños.

martes, 22 de diciembre de 2015

~Comienzos.~(1.1)

Miré aquél, gran añil. Ese ser tan inmenso e inavatible. Intenté mirarle tan fríamente como él es en realidad, pero no pude. No podía igualarle. El mar... tan inmenso, tan frío, tan azul. Tan oscuro. ¿Qué horribles secretos escondería el elemento de la curación?
Mientras estaba inmersa en mis pensamientos hidrofóbicos, mi querida Hallie llamó mi atención llamándome. Me giré para verla y recibí su abrazo rodeando su cuello entre mis brazos.
Hallie: ¡Pyrena! ¿Qué haces a orillas del mar?
Pyrena: Estaba pensando.
Ella aún me abrazaba, me había girado a mi posición inicial pero, como de costumbre, se negó a dejarme escapar, manteniéndome cerca de ella por un abrazo a mi cintura.
Hallie: ¿Pensando o... esperando?
Mis mejillas se calentaron, podía notar el rubor florecer en mi piel de tonos tostaditos por el comentario de mi querida amiga, o más bien sus verdaderas intenciones.
Hallie: Te vi atenta a los últimos acontecimientos que rodean a Zenos...
Pyrena: Es difícil que esté atenta a algo que no sea comida.
Hallie: Zenos cuenta como carne... ¿no?
Pyrena: ¡Ha-Hallie!
Me giré bruscamente, apartándome. Mi sonrojo se volvió más notorio. Debido al giro, quedamos frente a frente. Contemplé con una mueca de nerviosismo y algo de enfado sus risas al ver que su juego había dado frutos. Le encanta fastidiarme de esta manera. Y, en cierto modo, no me importa que lo haga. Porque la veo tan feliz... que enseguida se me pasa y no puedo evitar reír con ella. 
Hallie me invitó a esperar un poco más lejos del agua en compañía de unos bollos con azúcar y una bebida. Sabe que no puedo resistirme a eso. Sin pensarlo acepté y fuimos a la taberna de Philonikos.
Ah, ese chaval, cómo decirlo... Es tan animado. No importa la clase de día que hayas tenido, él te animará. Un auténtico amante de la vida. 
Nada más vernos entrar nos recibió con un grito y sus risas. 
Philonikos: ¡Ahí están mis chicas favoritas!
Dijo tan animado como siempre. Hallie y yo nos sentamos en la barra.
Pyrena: Oh, Philo. Seguro que se lo dices a todas.
Philonikos: ¿Acaso no te fías de mis palabras?
Mientras Hallie reía un poco le di nuestros pedidos, que llegaron en poco tiempo. Rápido, animado y buen repostero, ése es nuestro Philonikos.
Junto a nuestra pequeña merienda hubo una ligera conversación. 
Tiempo después, las puertas de la taberna de Philonikos se abrieron de nuevo para dejar paso a nuestros marineros, que regresaban de una travesía de dos días.